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LOS NIÑOS DE LA GUERRA

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Es probable que al leer los nombres de Juan (“Juancito”) Pinto y Alfredo Maldonado su memoria  no sea capaz de rememorar  su origen, edad y participación en la infausta guerra del Pacifico. Es posible también que no sea capaz de asociar sus nombres a nuestra tierra, a nuestra historia, a nuestro pasado. Sin embargo, la historia ha guardado en sus páginas de oro un pequeño espacio para sus cortas vidas, uno que no solo han llenado de gloria sino que han escrito sobre el amor a la patria, el mismo que los impulsó a renunciar a su única pertenencia: sus vidas.  El redoble del tamborilero boliviano Juancito Pinto resuena aún entre la arena y el viento de las pampas del Intiorko, y a pesar del tiempo, si prestamos atención, es posible oír su tamborileo guiando al “Regimiento Colorados de Bolivia”. Tocaba sin cesar su pequeño tambor de soldadito, tocaba guiándolos y animándoles, pero al ver caer uno a uno a sus compañeros, tomó la decisión de abandonar su instrument...

MEMORIAS DE LA PANDEMIA DE 1869

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    En los anaqueles de la historia del Perú obra la “Memoria Histórica de la Fiebre Amarilla que sufrió la ciudad de Tacna en el presente  año de 1869” escrita por el reconocido párroco español, don  Sebastián Ramons Sors.  Dichas memorias, de tanta importancia para la historia de este pueblo,  fueron publicadas a través de la imprenta “El Porvenir” de don José H. Molina, meses después de tan desdichados acontecimientos. Gracias a ellos nos es posible conocer los pormenores de las desgracias acaecidas en Tacna.  La epidemia duró cerca de 3 meses y medio y azotó a la ciudad, “diezmando, sino concluyendo sus familias”. Las buenas condiciones que ocupa Tacna sobre el nivel del mar hicieron creer o engañaron  a nuestras autoridades respecto al ataque de la enfermedad en nuestra ciudad, de forma que no hicieron  nada de manera inmediata para prevenir el ingreso de la enfermedad a la ciudad, sobre todo por el lado del Puerto de Arica....

7 DE JUNIO. EL HOMENAJE DE SAENZ PEÑA

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En el fragor de la batalla, los jefes chilenos le gritaban: “ríndase, ríndase Bolognesi”. El héroe, revólver en mano y disparando contestaba: “No hay rendición ¡Miserables! ¡Viva el Perú!” (Coronel Francisco Bolognesi). Han transcurrido   140 años desde aquel   fatídico lunes 7 de junio de 1880. Aquella mañana   Arica seria testigo de la más cruel de las batallas, sería también la última vez que el pabellón nacional   flameara en el inexpugnable morro, el mismo sobre el que caerían luchando hombres de la talla del Coronel Francisco Bolognesi y a quien nombramos únicamente de manera individual a fin de no caer en el error de omitir a los oficiales y soldados que conformaron los   batallones “granaderos” y “artesanos de Tacna”, “Cazadores de Piérola”, “Iquique”, “Tarapacá”, “escuadrón Lluta” y los artilleros de las baterías del morro.   Desde aquel día los escritores y poetas han ofrecido – justamente- sus mejores figuras y coplas ensal...

TÚPAC AMARU II Recaudador de Impuestos

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Aquel viernes 18 de mayo de 1871  sería el último que cobijara a don José Gabriel Condorcanqui Noguera, “Túpac Amaru II”. Sería también la última vez que vería la plaza principal del Cusco, la misma que había imaginado una y otra vez libre. La imagino llena de indios, mestizos y mulatos gritando de alegría el retorno del imperio de los Incas y su buen gobierno (aquel que Túpac Amaru II aprendiera a admirar de las letras contenidas en los comentarios reales escrita por Garcilaso de la Vega). La plaza, a diferencia de como la había imaginado el cacique de Yanaoca, Pampamarca y Tungasuca,  se encontraba bajo absoluto silencio. Al rebelde no lo acompañaban sus hermanos los indios, sino que se encontraba rodeaba de mulatos armados que habían sido traídos al cusco como parte del ejercito realista que lo capturaría.  Aquel 18 de mayo Túpac Amaru no solo fue muerto por los españoles, sino que fue obligado a ver morir en manos de los verdugos a su incomparable esposa M...

REMEMBRANZAS DE ITE (PARTE II)

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El distrito de Ite se convirtió en nuestro lugar de aislamiento social cada verano de nuestra niñez. Un aislamiento que marcábamos en el calendario y al que íbamos restando cada día hasta que por fin pudiéramos   regresar a Tacna. Durante todos esos años de nuestra infancia, Ite significo el distanciamiento de nuestro mundo, de nuestros amigos, pero también una vida diferente, aquella que algunos conocen como vida de campo. En él solíamos jugar con mi hermano grandes partidos, aquellos   de uno contra uno. El resultado era –como es de esperarse- un marcador abultado soportado por   arcos de piedra. Aquellos enterrados encuentros futbolísticos eran por demás especiales, pues solíamos gozar de la presencia de mi abuelo como espectador. Mi abuelo no gustaba del futbol ni de muchas otras cosas, su mundo eran las noticias. Escuchar y leer noticias es lo que siempre lo vi hacer. Por ello en el campo no solía escucharse música, sino y solo hasta mucho después ...

REMEMBRANZAS DE ITE (PARTE I)

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Mantenernos en aislamiento social se ha convertido en una de las partes más difíciles de esta cuarentena, dejar atrás las reuniones familiares y sociales nos ha permitido extrañar y comprender lo importante que es la interacción social, sobre todo con los nuestros. Para ellos un fuerte abrazo y la promesa de cuidarnos para volvernos a ver. Este aislamiento ha traído a mi memoria las cuarentenas (por así decirlo) que solíamos vivir con mi hermano en la chacra de mis abuelos (QEPD): Don Salomón Velarde Manrique y Doña Zoila Herrera Valdivia. Mis abuelos arribaron a Tacna provenientes de Arequipa (Socabaya y Bombón respectivamente), lo hicieron   probablemente después de que mi abuelo se robara a mi abuela en tierna edad. El viejo era un novel zorro, que había recorrido el Perú desde los 9 años cuando abandono su hogar, mejor dicho cuando la   pobreza lo boto de casa y lo lanzo a trabajar. Aquella   es otra historia, que quizás algún día pueda contar. Mis ...

MEMORIAS DEL PASADO

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Para la mayoría de  peruanos el significado de la palabra memoria suele ser –muy- confuso. Para algunos implica vivir con él, como quien convive con una tara que le impide continuar el camino o recomenzar el tiempo; para otros suele ser un momento en la vida fácil de olvidar y dejar atrás e incluso como pasa con el Estado, el pasado debe erigirse sobre un monumento de concreto gris que nos permita a los peruanos no olvidar. El pasado suele ser para muchos solo eso, pasado. Uno que no guarda memorias, ni lecciones, ni sentido; sin embargo, el pasado es todo lo contrario a eso, el pasado es la ruta del hombre, es la marca del principio y del fin, es el tiempo, es la muerte, es la vida, es la caída e inicio de grandes civilizaciones, filosofías, políticas, economías, sociedades e incluso religiones.   El pasado es el inicio y el fin de las eras. Para los peruanos el pasado está grabado en los vestigios de las culturas preincaicas, del  imperio incaico, de la conq...